La franquicia (Franchise) es lo que pagas tú antes de que el seguro médico empiece a cubrir. Te explicamos cómo funciona y cómo elegir la que mejor encaja con tu situación.

Cuando contratas el seguro médico básico en Suiza (KVG/LAMal) te piden elegir una franquicia, en alemán Franchise y en francés franchise. Es una de las decisiones que más confunden a quien llega, porque parece un detalle técnico y en realidad condiciona cuánto pagas cada mes y cuánto pagas cuando te enfermas. Este artículo explica el mecanismo y propone una forma sencilla de pensar la elección, sin cifras que cambian cada año.
La franquicia es la parte de tus gastos médicos que pagas de tu bolsillo cada año natural antes de que el seguro empiece a reembolsar. Mientras no la hayas alcanzado, recibes las facturas de médicos, laboratorios o farmacia y las pagas tú (o las presentas a la aseguradora y ella te dice qué parte corresponde a la franquicia).
Una vez superada la franquicia entra otro mecanismo, la participación en los costos (Selbstbehalt/quote-part): sigues pagando un porcentaje de cada factura hasta un tope anual que fija la ley. Por eso conviene entender que la franquicia no es el único gasto posible: franquicia más participación forman tu desembolso máximo anual por prestaciones cubiertas. Los valores exactos los fija la normativa federal y pueden cambiar; verifica en bag.admin.ch o ch.ch.
Dos aclaraciones útiles:
La lógica es simple: cuanto más alta es la franquicia que aceptas, más baja es tu prima mensual, y al revés. La aseguradora te premia con una prima menor porque tú asumes más riesgo. Las franquicias disponibles son varias; los adultos pueden elegir entre una gama de opciones y los niños tienen una gama distinta, normalmente con una franquicia mínima o muy baja. Consulta los niveles vigentes en priminfo.admin.ch, el comparador oficial de la Confederación.
No existe una franquicia buena para todos. Existe la que encaja con tu uso previsible del sistema médico y con tu capacidad de absorber un gasto inesperado.
Un método práctico, sin hacer matemáticas complicadas:
Como idea general, las personas jóvenes y sanas, sin tratamientos recurrentes y con ahorros de reserva, suelen valorar franquicias altas. Quienes toman medicación crónica, tienen controles frecuentes, esperan un embarazo o una operación programada suelen valorar franquicias bajas, porque usarán el seguro de todos modos. Esto es una orientación general, no una recomendación personal.
Elegir la franquicia más alta solo por la prima. Si en tu país de origen el sistema público te cubría casi todo, es fácil subestimar lo que significa pagar las facturas directamente al principio del año.
No contar el gasto previsible. Si ya sabes que necesitarás fisioterapia, un tratamiento o un parto, la franquicia baja probablemente tenga más sentido ese año.
Olvidar que puedes cambiar. La franquicia se puede modificar, pero con reglas asimétricas: bajar la franquicia (pasar a una más baja) es más restringido que subirla. Normalmente el cambio se avisa a la aseguradora dentro del plazo anual, a finales de noviembre, para que valga desde enero. Confirma los plazos exactos con tu aseguradora o en ch.ch, porque dependen de tu contrato.
No ahorrar un colchón. Quien elige franquicia alta debería mantener una reserva destinada a esa eventualidad. Algunos cantones pueden dar reducción de primas a personas con ingresos modestos; pregunta en la oficina cantonal de tu zona.
Además de la franquicia, puedes combinar tu seguro con un modelo alternativo (médico de cabecera, HMO, telemedicina) que también baja la prima a cambio de limitar tu libertad de elegir profesional. Son descuentos distintos y acumulables en general. Antes de combinar, mira que el modelo te resulte práctico en tu vida diaria: un descuento no sirve si el médico del modelo está lejos de tu casa o trabajo.
Conviene revisar la franquicia cada otoño, cuando llegan las nuevas primas. Los cambios de vida son buenos momentos para repensarla: un embarazo, un nuevo trabajo, una enfermedad crónica, un cambio de canton o, al contrario, un año en que no tuviste ningún gasto. Haz la comparación con tus facturas reales del año pasado en la mano: eso te dice más que cualquier regla general.
También recuerda que, si te mudas de cantón o de región, la prima cambia, y es un buen momento para comparar de nuevo con la herramienta oficial.
Las normas pueden cambiar; confirma siempre en las fuentes oficiales o con tu aseguradora antes de decidir. Si tienes dudas personales, un asesor independiente de seguros o una oficina de consulta de tu cantón puede orientarte.
Hágame una pregunta sobre el artículo o sobre Suiza.